El Trasfondo de la Fobia Social
Autor: Roberto Neumann R.
La fobia social es un miedo irracional, completamente desproporcionado y sin razón de ser a la crítica, al rechazo, a la evaluación negativa, a la burla por parte de otros. Típicamente estos miedos pueden ser tan intensos que los afectados no pueden más que aislarse socialmente, en ocasiones casi por completo, por temor a enfrentarse a estas situaciones temidas.
Y aún así de invalidante que es, esta enfermedad no se revela de forma fácil. Su naturaleza es tan difusa, tan engañosa y en ocasiones tan poco aparente que logra ocultarse tras los propios ojos de los afectados. Muchos fóbicos sociales no logran comprender el trasfondo ni los mecanismos de cómo opera esta enfermedad, y viven toda una vida con ella sin saberlo, sin darse cuenta que la padecen; saben que padecen de algo, y que lo pasan mal, pero no logran darse cuenta que se trata de una enfermedad llamada fobia social. La razón es que generalmente esta enfermedad se oculta y se confunde con problemas comunes del diario vivir como, por ejemplo, depresión, inestabilidad laboral, soltería, soledad, etc., impidiendo de esta manera ser reconocida como tal, incluso por los mismos profesionales.
La razón por la cual estos temores tienen tanta fuerza, son tan extremadamente potentes, invalidantes y capaces de paralizar a una persona, es porque tienen valor de sobre vivencia. Vale decir, si una persona fuera en realidad evaluada negativamente y rechazada de su núcleo familiar, social, las consecuencias serían mayores, no menores, y en tiempos antaños probablemente de riesgo de muerte. El ser humano es un ser social que requiere ser aceptado y vivir en comunidad para subsistir. Solo no puede vivir, de ahí el temor, y el terror, al rechazo, a la crítica y a la evaluación negativa, y de ahí la razón por la cual la fobia social sea una enfermedad tan severamente invalidante. De modo que la fobia social está basada en temores reales y ancestrales, el problema es que mientras una persona común lidia y procesa estos temores en forma adecuada, en el fóbico social se disparan en forma descontrolada y fuera de proporciones.
Sin embargo, en la fobia social estos temores tan potentes e invalidantes no siempre son fáciles de reconocer como tal, en forma clara y directa. Muchas veces pueden tomar infinidad de formas y matices, como las que se describen abajo. Pero en cada una de ellas siempre subyace lo mismo: el temor a la crítica y al rechazo, por difícil que sea de reconocerlos. Algunas de las formas en que pueden venir estas acciones temidas, en diferentes ámbitos de la vida como situaciones familiares, laborales, sociales, amorosas, recreativas, etc., son como se señala a continuación:
A ti quién te invitó?… porqué hiciste eso?… tu no te metas!… No. Estás equivocado!… no es así, revísalo!… ándate de aquí!… tu no sabes nada!… reprobaste!… te fue mal… te van a llamar la atención!… es tu culpa!… estúpido!… cállate!… córrete… ándate de aquí!… no mientas!… no tienes futuro!… fue tu última oportunidad!… déjate de molestar!… ridículo!.. que haces aquí?… da la cara, cobarde!… atrévete!… ni lo pienses!… no te dije que no?… hasta cuando!… entiende de una vez por todas!… no te hagas el tonto!… te estas pasando de listo!… de adonde saliste?… lo haces mal!… no sabes nada!… por favor váyase!… qué te crees tú?… te crees inteligente!… eres un problema!… no sabes ni donde estas parado!… eres porfiado!… no seas desubicado!… no cuentes conmigo!… eres un patudo!… eres un flojo!… no sirves para nada!… no eres nadie!… no das el ancho!… no te metas en lo que no te importa!… ya te dije!… cabreate o ándate!… entiende de una vez por todas!… cuantas veces te tengo que repetir?… sal de aquí!…no vales nada!… no sirves!… te crees mejor que los demás?… mal educado!… eres un inseguro, inmaduro!… eres un niño mimado!… eres un cabro chico!… no toques nada!… la vas a cortar?…
Leer lo anterior probablemente produzca cierta ansiedad en alguien que padezca fobia social, pero tomar conciencia, conocer, y manejar estos mecanismos puede ser una herramienta útil para lidiar de mejor forma con la enfermedad. En mi opinión, una de las mejores formas de lidiar con la fobia social es aprender a convivir con ella, y lo anterior es una instancia, entre muchas otras, de ello. Mientras más se conozcan los mecanismos de cómo opera este trastorno de ansiedad en cada uno, mejor preparado se estará para combatirla, para predecir y resolver situaciones puntuales, para aminorar los temores y para volverse más funcional. Lo contrario también es cierto, mientas menos sepamos de cómo opera y mientras menos recursos personales tengamos para hacerle frente, más a merced de ella estaremos.
Timidez y Fobia Social
Timidez y Fobia Social
Autor: Psiquiatra Dr. Jorge Mahaluf Z.
El 90% de las personas reconoce haber sido tímida en algún momento de su vida. Es natural, porque sentir temor, miedo o incomodad en las relaciones sociales es normal.
El temor moderado o leve en las relaciones interpersonales y situaciones como tener que hablar en público, tiene una función de preparación de la persona para un buen desempeño o de protección frente a situaciones desconocidas y potencialmente amenazantes que está grabada en nuestra biología.
Otra cosa es el miedo, ansiedad o temor excesivos. En este caso la reacción emocional perturba o bloquea el desempeño de la persona que quiere conocer a otro, relacionarse con su jefe, conquistar una pareja, enfrentar a un grupo, actuar o dar una conferencia.
El miedo o temor excesivo a relacionarse con los demás o actuar frente a otros se llama Timidez (Acentuada) y Fobia Social. Son cuadros que forman parte del gran capítulo llamado Trastornos por Ansiedad Social (TAS).
Existen múltiples expresiones e intensidades del temor normal, anormal o patológico que presentamos cuando nos relacionamos con otras personas.
Podemos graficarlo en una línea continua que va desde los síntomas y signos leves hasta las expresiones más severas de miedo y pánico.
La fobia social se caracteriza por la presencia de temor acentuado, desproporcionado y persistente a situaciones de interacción personal y actuación en público.
El temor es a la evaluación que los demás puedan hacer del desempeño personal.
La persona teme aparecer frente a los demás nervioso, torpe, inepto, débil, tonto o loco.
Teme exponerse al ridículo.
En consecuencia las situaciones sociales estresantes se evitan una y otra vez, o se enfrentan (con esperanza de superarla) con gran esfuerzo y sufrimiento personal (conducta contrafóbica).
Las situaciones de interrelación social que más temor, angustia o ansiedad nos provocan son:
1.- Dar una conferencia o hablar en público 99%.
2.- Dar una charla informal o asistir a reuniones 88%.
3.- Asistir a fiestas y reuniones informales 76%.
4.- Mantener una conversación 64%.
5.- Iniciar una conversación 60%.
6.- Comer o beber en público 39%.
7.- Utilizar un baño público 8%.
Otras situaciones comunes que producen temor son:
1.- Hablar con personas que tienen autoridad como jefes o profesores.
2.- Iniciar o mantener una conversación informal con personas poco conocidas.
3.- Seducir a personas del sexo opuesto.
Diferencias entre Fobia Social y Timidez:
Fobia Social: Afecta del 7% al 13% de las personas.
Timidez: Afecta del 30% al 40% de las personas.
Fobia Social: Espanto a la evaluación negativa.
Timidez: Temor a la evaluación negativa.
Fobia Social: Funcionamiento personal afectado.
Timidez: Funcionamiento mejor conservado.
Fobia Social: Evoluciona hacia la desadaptación social.
Timidez: Evoluciona hacia la adaptación social.
Fobia Social: Habilidades sociales bloqueadas.
Timidez: Habilidades sociales menos eficientes.
Fobia Social: Evitación inevitable.
Timidez: Evitación evitable.
Fobia Social: Aprendizaje social bloqueado.
Timidez: Aprendizaje social enlentecido.
Fobia Social: Comienza en la adolescencia.
Timidez: Comienza en la infancia.
Fobia Social: Afecta notoriamente la calidad de vida.
Timidez: No afecta excesivamente la calidad de vida.
Fobia Social: Requiere intervención terapéutica.
Timidez: Permeable a los consejos y a la superación personal
Síntomas de la Fobia Social:
Angustia anticipatoria:
La persona presenta síntomas de ansiedad antes de enfrentar la situación social temida:
- Taquicardia o palpitaciones
- Rubor o palidez
- Sudoración
- Temblor de manos y piernas
- Sequedad de boca
Evitación:
Los síntomas de la ansiedad se intensifican a medida que se acerca la situación social temida. Para no sentirlos, la persona evita recurriendo a estrategias que le permiten disimular lo que en realidad le ocurre.
Angustia de exposición:
Mientras interactúa con otros, la persona experimenta bloqueo mental, tartamudez, disminución del tono de voz, además de los síntomas propios de la angustia. En los inicios del cuadro la persona intenta superar el problema exponiéndose a la fuerza y sufriendo las consecuencias de la angustia, sin experimentar alivio la vez siguiente que enfrenta la misma situación social.
Alivio y recriminaciones posteriores:
Luego que la persona evitó o se obligó enfrentar la situación social, se recrimina por su comportamiento porque en cualquiera de los casos experimenta una sensación de debilidad y fracaso.
Atención
- Una persona que padece Fobia Social, demora en promedio 15 años en consultar.
- A partir del décimo año de Fobia Social, la probabilidad que se sume otro trastorno psiquiátrico aumenta considerablemente.
- Más de dos tercios de las personas con Fobia Social presentan otro trastorno mental asociado que los obliga a consultar.
- No más del 5% de los Fóbicos Sociales reciben el tratamiento adecuado. El resto es tratado por la patología agregada, postergando indefinidamente el tratamiento del cuadro de fondo.
Consecuencias de la Timidez Acentuada y la Fobia Social …
- Menor escolaridad y rendimiento académico.
- Mayor porcentaje de soltería y fracasos conyugales.
- Mayor riesgo de padecer otros cuadros psiquiátricos.
- Mayor índice de desempleo.
- Pérdida de posibilidades de ascenso laboral.
- Inestabilidad laboral.
- Tendencia a presentar ausencias y atrasos repetidos en el trabajo, colegio y universidad.
- Cifras aumentadas de consumo de alcohol y drogas para aliviar la sintomatología angustiosa.
- Sentimientos de baja autoestima e insatisfacción personal.
Pensamos que…
- La timidez acentuada es una manera de ser y no se puede tratar.
- La timidez excesiva es una forma de cobardía.
- El tímido debe enfrentar solo su problema para superarlo.
- Para ayudar al tímido hay que empujarlo a superarse.
- A los tímidos hay que protegerlos para que no sufran temores.
- Al tímido hay que ayudarlo a adaptarse a su timidez.
- Las personas destacadas no son tímidas.
- Las personas valientes no sientes miedo de los demás.
- Los empresarios, estadistas, actores, comunicadores, profesores y personas públicas no sienten temor frente a situaciones sociales.
La verdad es que …
- La timidez no es una forma de cobardía.
- El miedo es una reacción normal que también sienten los valientes.
- La timidez acentuada se puede tratar y superar.
- Los que presentan temores sociales moderados a severos deben recibir asistencia terapéutica.
- Aconsejar o increpar a un fóbico social para que se supere agrava el problema. La persona se siente incomprendida y sola frente a su limitación.
- Las personalidades y demás personas destacadas también refieren períodos de timidez o situaciones sociales específicas que les causan temor.
- La ansiedad social excesiva produce un descenso en la calidad de vida de las personas.
- Actualmente la timidez acentuada y la Fobia Social son cuadros tratables con medicamentos y psicoterapia.
Fobia Social en EEUU – NIMH
Estos tres artículos son tomados del sitio web del National Institute of Mental Helth (NIMH) de EEUU. Es interesante ver como en ese país le dan la importancia que realmente se merece el trastorno de ansiedad social y como tienen tanta información escrita, y gratuita, al alcance de todos. Además es interesante ver la cantidad de números telefónicos disponibles dentro del país para pedir que se envíe información escrita y para hacer consultas telefónicas sobre fobia social.
1.- Fobia social (trastorno de ansiedad social)
“Sentía miedo en cualquier situación social. Me sentía ansioso incluso antes de salir de la casa y esto escalaba a medida que me acercaba a la universidad, a una fiesta, o a lo que fuera. Me daba malestar estomacal—se sentía casi como si tuviera influenza. El corazón me comenzaba a latir fuertemente, las palmas de las manos se me ponían sudorosas, y comenzaba a tener la sensación de que me apartaba de mí mismo y de todos los demás”.
“Al entrar a un sitio lleno de gente, me sonrojaba y sentía como si los ojos de toda la gente se fijaran en mí. Me sentía avergonzado de estar de pie en un rincón a solas, pero tampoco podía pensar en algo que decir a alguien. Era humillante. Me sentía tan torpe, que no veía la hora de salir”.
“No podía ir a citas amorosas y por algún tiempo ni siquiera podía ir a clase. Durante mi segundo año universitario tuve que volver a casa durante un semestre. Me sentía como un fracasado”.
La fobia social, también llamada trastorno de ansiedad social, se diagnostica cuando la gente se siente abrumadoramente ansiosa y excesivamente consciente de sí misma en situaciones sociales de la vida cotidiana. Las personas con fobia social tienen miedo intenso, persistente, y crónico de ser observadas y juzgadas por los demás y de hacer cosas que les producirán vergüenza. Se pueden sentir preocupadas durante días o semanas antes de una situación que les produce temor. Este miedo puede tornarse tan intenso, que interfiere con su trabajo, estudios, y demás actividades comunes, y puede dificultar el hacer nuevas amistades o mantenerlas.
Aunque las personas con fobia social son conscientes de que sus miedos de estar con la gente son excesivos o irracionales, son incapaces de superarlos. Incluso en el caso de que logren enfrentar sus temores y logren estar rodeadas de otras personas, con frecuencia se sienten muy ansiosas de antemano, se sienten muy incómodas durante el encuentro, y se preocupan durante muchas horas después de la situación acerca de cómo fueron juzgadas por los demás.
La fobia social se puede limitar a una sola situación (tal como preguntar algo a la gente, comer o beber, o escribir en una pizarra en frente a los demás), o puede ser tan amplia (como en el caso de una fobia social generalizada) que la persona puede experimentar ansiedad en presencia de prácticamente cualquier persona que no sea de su familia.
Los síntomas físicos que acompañan con frecuencia a la fobia social incluyen enrojecimiento, transpiración intensa, temblor, náuseas, y dificultad para hablar. Cuando estos síntomas ocurren, las personas con fobia social sienten que todas las personas los están mirando.
La fobia social afecta a aproximadamente 15 millones de adultos estadounidenses.1 Las mujeres y los hombres tienen la misma probabilidad de desarrollar el trastorno,10 el cual normalmente comienza en la infancia o al inicio de la adolescencia.2 Existe alguna evidencia de que hay factores genéticos involucrados.11 Normalmente, la fobia social viene acompañada de otros trastornos de ansiedad o depresión2,4 y se puede desarrollar abuso de sustancias si las personas tratan de automedicarse para tratar su ansiedad.4,5
La fobia social puede ser tratada con éxito con ciertos tipos de psicoterapia o medicamentos.
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2.-Fobia Social, Una Enfermedad Real
¿Le suena familiar esto?
¿Se siente con miedo e incómodo cuando está con otras personas? ¿Se le hace difícil estar en el trabajo o escuela? Por favor marque a continuación los problemas que usted tenga.
- Tengo un miedo terrible de hacer o decir algo que me cause vergüenza frente a los demás.
- Siempre siento mucho temor de cometer un error y que los demás me vean y juzguen.
- Mi temor a ser avergonzado hace que evite hacer cosas que quiero hacer o hablar con las personas.
- Si anticipo que voy a conocer a alguien, me preocupo por días o hasta semanas antes.
- Me sonrojo, sudo mucho, tiemblo o siento que voy a vomitar antes y durante un evento en el que voy a estar con personas que no conozco.
- Usualmente me alejo de situaciones sociales tales como eventos de la escuela o eventos en los que hay la posibilidad de tener que hablar en público.
- A menudo tomo alcohol para que estos temores se vayan.
Si marcó más de uno de estos síntomas, puede ser que padezca de fobia social.
La fobia social es una enfermedad REAL que puede ser seria
Quizás usted piensa que su miedo es simplemente parte de su forma de ser. Y puede ser que piense que no puede cambiar cómo se siente. Pero el miedo que siente tiene un nombre. Se conoce como fobia social. Usted no ha causado esta enfermedad y tampoco tiene que sufrirla. Lea este folleto y vea cómo puede obtener ayuda. ¡Podrá sentirse mejor y vivir como antes!
1. ¿Qué es la fobia social?
La fobia social es una enfermedad real. Se puede tratar con medicamentos y terapia.
Si tiene fobia social, le preocupa mucho la posibilidad de avergonzarse en frente de los demás. Su temor puede ser tan fuerte que le impide hacer sus tareas cotidianas. Puede ser que tenga dificultad para hablar con los demás en el trabajo o en la escuela. Su temor puede ocasionalmente hasta impedirle ir al trabajo o escuela.
Puede ser que le preocupe sonrojarse o temblar en presencia de los demás. Puede ser que esté convencido de que las demás personas lo están observando simplemente en espera de que usted cometa un error. Aún hablar por teléfono, firmar un cheque en la tienda o ir a un baño público le causan temor.
Muchas personas se sienten un poco nerviosas antes de conocer a alguien o antes de dar un discurso. Pero las que padecen de fobia social se preocupan semanas antes del evento. Pueden llegar a hacer cualquier cosa por evitar o cancelar el evento.
2. ¿Cuándo comienza la fobia social y cuánto dura la enfermedad?
La fobia social usualmente comienza en la niñez o adolescencia. Es muy raro que comience depués de los 25 años. Cualquier persona puede padecer de fobia social, pero es más común en las mujeres que en los hombres. A veces puede ser hereditario.
Sin tratamiento, la fobia social puede durar por muchos años o aún toda la vida.
3. ¿Soy yo la única persona que tiene fobia social?
No. No está sola. En un año, por lo menos 5.3 millones de personas en los Estados Unidos tienen fobia social.
4. ¿Qué puedo hacer para ayudarme?
- Hable con su médico sobre sus temores y preocupaciones. Dígale si estas preocupaciones le impiden hacer sus tareas cotidianas y vivir su vida. Si lo desea, muéstrele este folleto, pues le puede ayudar a explicar cómo se siente.
- Pregúntele a su médico si él o ella ha ayudado a otras personas con fobia social. Existen cursos especiales que ayudan a los médicos a tratar a las personas con fobia social. Si su médico no ha recibido estos cursos especiales, pídale que le proporcione el nombre de otro médico o consejero que sí lo haya hecho.
- Obtenga más información. Llame al teléfono…la llamada es gratuita para quien vive en los Estados Unidos. Para que le envíen información gratis por correo.
Usted puede sentirse mejor.
5. ¿Qué puede hacer un médico o consejero para ayudarme?
- El médico puede darle medicamentos que le ayudarán a sentirse menos ansioso o temeroso. Pero los medicamentos pueden tomar varias semanas en surtir efecto.
- Muchas personas con fobia social encuentran ayuda hablando con un médico o consejero especializado. Esto se conoce como “terapia”. La terapia le ayudará a sentirse más cómodo en situaciones sociales.
Esta es la historia de alguien que sufría de fobia social:
“En la escuela siempre tenía miedo de participar en clase, aunque supiera la materia. Cuando comencé a trabajar, detestaba tener que reunirme con mi jefe. No podía ni siquiera sentarme a comer con mis compañeros de trabajo. Me sentía nervioso al pensar que me estaban mirando o juzgando y que iba a hacer algo estúpido. Mi corazón latía fuertemente y empezaba a sudar nada más de pensar que tendría que asistir a una junta. Estos síntomas se empeoraban mientras más se acercaba el evento. A veces no podía dormir ni comer por varios días antes de una junta de personal”.
“Una amiga me dijo que llamara a mi médico. ¡ Qué bueno que lo hice! Mi médico me recetó un medicamento que me ayuda a sentir menos temor al estar en un grupo. No ha sido fácil, pero un consejero me está ayudando a aprender a controlar mis temores en situaciones sociales”.
http://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/fobia-social-una-enfermedad-real/index.shtml
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3.- Social Phobia (Social Anxiety Disorder)
Carátula del folleto
(Este artículo desgraciadamente está en Inglés porque la traducción al castellano no está disponible en el sitio web del NIMH, pero lo incluyo porque contiene cierta información interesante que no está en los artículos anteriores).
Always Embarrassed: Social Phobia (Social Anxiety Disorder)
People with anxiety disorders feel extremely fearful and unsure. Most people feel anxious about something for a short time now and again, but people with anxiety disorders feel this way most of the time. Their fears and worries make it hard for them to do everyday tasks. About 18% of American adults have anxiety disorders. Children also may have them.
Treatment is available for people with anxiety disorders. Researchers are also looking for new treatments that will help relieve symptoms.
This booklet is about one kind of anxiety disorder called social phobia. Some people also call it social anxiety disorder. For information about other kinds of anxiety disorders, please see the end of this booklet.
Social Phobia
Social phobia is a strong fear of being judged by others and of being embarrassed. This fear can be so strong that it gets in the way of going to work or school or doing other everyday things.
People with social phobia are afraid of doing common things in front of other people; for example, they might be afraid to sign a check in front of a cashier at the grocery store, or they might be afraid to eat or drink in front of other people. All of us have been a little bit nervous, at one time or another, about things like meeting new people or giving a speech. But people with social phobia worry about these and other things for weeks before they happen.
Most of the people who have social phobia know that they shouldn’t be as afraid as they are, but they can’t control their fear. Sometimes, they end up staying away from places or events where they think they might have to do something that will embarrass them. That can keep them from doing the everyday tasks of living and from enjoying times with family and friends.
This is a list of common symptoms. People with social phobia:
- are very anxious about being with other people.
- are very self-conscious in front of other people; that is, they are very worried about how they themselves will act.
- are very afraid of being embarrassed in front of other people.
- are very afraid that other people will judge them.
- worry for days or weeks before an event where other people will be.
- stay away from places where there are other people.
- have a hard time making friends and keeping friends.
- may have body symptoms when they are with other people, such as:
- blushing,
- heavy sweating,
- trembling,
- nausea, and
- having a hard time talking.
When does social phobia start?
Social phobia usually starts during the child or teen years, usually at about age 13. A doctor can tell that a person has social phobia if the person has had symptoms for at least six months. Without treatment, social phobia can last for many years or a lifetime.
Is there help?
There is help for people with social phobia. The first step is to go to a doctor or health clinic to talk about symptoms. People who think they have social phobia may want to bring this booklet to the doctor to help them talk about the symptoms in it. The doctor will do an exam to make sure that another physical problem isn’t causing the symptoms. The doctor may make a referral to a mental health specialist.
Doctors may prescribe medication to help relieve social phobia. It’s important to know that some of these medicines may take a few weeks to start working. In most states only a medical doctor (a family doctor or psychiatrist) can prescribe medications.
The kinds of medicines used to treat social phobia are listed below. Some of these medicines are used to treat other problems, such as depression, but also are helpful for social phobia:
- antidepressants,
- anti-anxiety medicines, and
- beta blockers.
Doctors also may ask people with social phobia to go to therapy with a licensed social worker, psychologist, or psychiatrist. This treatment can help people with social phobia feel less anxious and fearful.
There is no cure for social phobia yet, but treatments can give relief to people who have it and help them live a more normal life. If you know someone with signs of social phobia, talk to him or her about seeing a doctor. Offer to go along for support. To find out more about social phobia, call…
Who pays for treatment?
Most insurance plans cover treatment for anxiety disorders. People who are going to have treatment should check with their own insurance companies to find out about coverage. For people who don’t have insurance, local city or county governments may offer treatment at a clinic or health center, where the cost is based on income. Medicaid plans also may pay for social phobia treatment.
Why do people get social phobia?
Social phobia sometimes runs in families, but no one knows for sure why some people have it, while others don’t. When chemicals in the brain are not at a certain level it can cause a person to have social phobia. That is why medications often help with the symptoms because they help the brain chemicals stay at the correct levels.
To improve treatment, scientists are studying how well different medicines and therapies work. In one kind of research, people with social phobia choose to take part in a clinical trial to help doctors find out what treatments work best for most people, or what works best for different symptoms. Usually, the treatment is free. Scientists are learning more about how the brain works, so that they can discover new treatments.
Personal story
“In school I was always afraid of being called on, even when I knew the answers. When I got a job, I hated to meet with my boss. I couldn’t eat lunch with my co-workers. I worried about being stared at or judged, and worried that I would make a fool of myself. My heart would pound, and I would start to sweat when I thought about meetings. The feelings got worse as the time of the event got closer. Sometimes I couldn’t sleep or eat for days before a staff meeting.
I’m taking medicine and working with a counselor to cope better with my fears. I had to work hard, but I feel better. I’m glad I made that first call to my doctor.”
http://www.nimh.nih.gov/health/publications/social-phobia-social-anxiety-disorder/index.shtml
Prontuario de Fobia Social: Asociación Mundial de Psiquiatría

Prontuario de Fobia Social: Asociación Mundial de Psiquiatría

Prefacio:
La fobia social es una alteración muy frecuente con una incidencia a lo largo de la vida de un 10 a un 16 por ciento, y con un 3 por ciento de la población afectada en cada momento. Es un trastorno grave y difundido que provoca un sufrimiento significativo y un deterioro socioeconómico. La dificultad que experimentan los afectados para enfrentarse con las situaciones sociales tiene un impacto negativo importante en su vida y actividad laboral. Inevitablemente, la alteración limita el potencial de empleo e ingresos de gran número de personas.
Existe evidencia de que la fobia social conduce a diversos estados secundarios de comorbidez, los más graves de os cuales son el alcoholismo y el abuso de las drogas. Muchos afectados se entregan al alcohol o a las drogas inicialmente en un intento de enfrentarse a situaciones sociales necesarias, y el alcoholismo secundario aparece unos años después. Un tratamiento temprano apropiado de la fobia social sería una de las estrategias más eficaces para la prevención del abuso secundario de alcohol y drogas.
En los países occidentales la fobia social provoca importantes costos directos a los servicios sanitarios, especialmente cuando aparecen estados secundarios de comorbidez. Se ha hallado que la fobia social responde bien al tratamiento, y estudios recientes han determinado la efectividad de los RIMA, los IMAO, y los tratamientos del comportamiento. No obstante, el público necesita educación acerca de la alteración y la disponibilidad de tratamientos efectivos. La Asociación Mundial de Psiquiatría ha considerado su programa educativo en la fobia social como un trastorno importante en cuanto a la salud humana en que las recompensas de la educación y el tratamiento apropiado serán mayores para el afectado, el médico que lo trata y la sociedad en general.
J.A. Costa e Silva, Presidente, Grupo de trabajo de fobia social de la AMP
Introducción
En los últimos años ha habido un incremento espectacular en la cantidad de investigación realizada en la fobia social.Durante este tiempo ha progresado de ser un trastorno casi olvidado hasta considerarse una alteración de la ansiedad bien conocida, que se reconoce como la causa de difundidos sufrimientos y discapacidades.
Originalmente considerada una alteración relativamente rara, la fobia social se cree actualmente que afecta al menos a una persona de cada diez en algún momento de su vida.
Los afectados tienen un considerable riesgo de comorbidez con trastornos tales como depresión profunda, agorafobia y trastorno de pánico. Muestran una elevada incidencia de abuso de alcohol y estupefacientes, y tienen una probabilidad de suicidio casi doble que la población general.
Buena parte de estos perjuicios y aflicciones podrían evitarse si la alteración fuera diagnosticada antes y atacada más eficazmente. Por desgracia, la fobia social se encuentra actualmente subdiagnosticada y subtratada. Se ha estimado que menos del 25% de los afectados por la fobia social reciben tratamiento. La mayoría de los que reciben asistencia médica son sometidos a terapias inadecuadas.
No obstante, los criterios diagnósticos para la fobia social se han vuelto cada vez más prácticos y precisos en los últimos años. También se han realizado avances en su tratamiento. Por tanto, Ahora es posible que los médicos tengan mucha más confianza en sus diagnósticos de fobia social y ofrezcan verdaderas esperanzas de una terapia efectiva.
Esta publicación pretende consolidar estos avances de la investigación en una guía práctica para ayudar a los médicos en ejercicio a reconocer, diagnosticar y tratar la fobia social.
Epidemiología
La fobia social es un trastorno difundido y discapacitante. Si no se trata, es una enfermedad invalidante que acomete al principio de la adolescencia y puede continuar durante el resto de la vida del afectado.
La fobia social parece no discriminar mucho entre los sexos ni entre clases sociales. Sin embargo, sus efectos perjudiciales para la educación, el rendimiento en el trabajo y la capacidad de formar relaciones de los afectados conduce a que se presente con más frecuencia en personas solteras de medios económicos reducidos.
Incidencia
A principio de los años sesenta, cuando se introdujo por primera vez la expresión fobia social, se consideraba una alteración relativamente rara. Sin embargo, a medida que los criterios diagnósticos y los instrumentos de entrevista se han perfeccionado en los años recientes, se ha reconocido que la fobia social afecta al menos a una de cada diez personas en algún momento de su vida.
Recientes estudios europeos han estimado la incidencia de la fobia social a lo largo de la vida entre el 9.6 y el 16 por ciento. Esto coincide en líneas generales con la estimación equivalente en los Estados Unidos del 13,3 por ciento. Aproximadamente el 3 por ciento de la población norteamericana sufre fobia social en cada momento.
Edad de la aparición
La fobia social tiende a presentarse a edad muy temprana, frecuentemente durante la adolescencia (véase figura en la página siguiente). Aproximadamente el 40 por ciento de las fobias sociales aparecen antes de los diez años, y un95 por ciento antes de los veinte. Esta aparición temprana puede provocar grades problemas de desarrollo.
Diferencias culturales
La fobia social y/o síndromes similares se han encontrado en casi todas las culturas estudiadas. Sin embargo, la presentación, reconocimiento y diagnóstico del trastorno varían claramente entre diferentes sociedades. Los estudios epidemiológicos sugieren que la fobia social tiene mayor incidencia en las culturas occidentales que en las orientales. Esto, sin embargo, puede deberse a que algunas culturas consideran el temor a las situaciones sociales como un rasgo de personalidad más que una alteración tratable. Los japoneses emplean el término Shinka Shitsu para designar la timidez extrema. Muchos tipos de personalidad Shinka Shitsu pueden estar sufriendo en realidad fobia social.
Situación económica
Las limitaciones de la fobia social tienen inevitablemente un efecto sobre la situación económica de los afectados. Los afectados por la fobia social se encuentran, en general, en un nivel de ingresos más bajo que los controles, y más del 20 por ciento dependen económicamente de pagos por invalidez o beneficencia.
Distribución por sexos
Según los criterios diagnósticos del CIE-10, la fobia social difiere de la mayoría de las demás fobias en que es igualmente común en hombres y en mujeres.
Algunos estudios comunitarios han hallado una incidencia mayor en mujeres que en varones, aunque el patrón no se repite en nuestras clínicas.
Puede ser que los varones tengan más probabilidades que las mujeres de usar estrategias de compensación, como el alcohol. Esto podría conducir a una subestimación de la fobia social masculina en investigaciones comunitarias.
Igualmente, las mujeres podrían estar subrepresentadas en las muestras cínicas a través de sus mejores oportunidades de evitar situaciones de fobia social. Una ama de casa que permanece en su hogar todo el día tal vez nunca busque tratamiento y por tanto quedará excluida de los datos clínicos.
Estado civil
El efecto perjudicial de la fobia social sobre la capacidad de una persona de relacionarse con otras está bien ilustrado por el hecho de que los afectados por este trastorno tienen significativamente menos posibilidades que los controles sanos de vivir con una pareja (véase tabla en la página siguiente).
Educación
La mayoría de los grandes estudios epidemiológicos han hallado que los afectados por la fobia social tienen más probabilidades que los controles sanos de vivir solos, tener escasa educación y ser económicamente dependientes.
Carga de la fobia social
Si no se trata, la fobia social puede conducir a un elevado riesgo de morbilidad, alcoholismo, abuso de drogas y suicidio. Estas graves consecuencias arrojan inevitablemente una grave carga sobre los afectados, sus amigos y familiares y sobre la sociedad en general.
Carga personal
La fobia social es un trastorno extremadamente incapacitante; al menos tan incapacitante como el trastorno de pánico y asociado a un deterioro similar al de otras alteraciones psiquiátricas crónicas como la depresión.
La incapacidad de funcionar en situaciones sociales y la tendencia a evitar tales situaciones si es posible tienen un grave impacto perjudicial en la vida personal, académica y profesional de los afectados.
Hasta nueve de cada diez pacientes tratados de fobia social afirman que su trastorno ha tenido un efecto perjudicial sobre su rendimiento en el trabajo. Más del 50 por ciento afirman haber usado alcohol y benzodiazepinas para reducir la ansiedad en las situaciones sociales en que se obligaron a participar.
Los afectados de fobia social tienen más posibilidades que la población general de:
- Ser solteros
- Tener menos educación
- Ser económicamente dependientes
- Tener menos nivel económico
- Sufrir trastornos psiquiátricos adicionales
- Pensar en suicidio
- Suicidarse
- Tener un historial de empleo inestable
- Estar socialmente aislados

Fobia Social en Viña del Mar
Presentamos Nuestro Grupo de Autoayuda “PsicoAmigos”
En Viña del Mar ya tenemos un grupo de autoayuda para fobia social y otros trastornos psicológicos. La primera reunión se efectuó el 15 de Febrero de 2010 y sigue creciendo. Esperamos tener este grupo por mucho tiempo más. Presento la foto del volante que utilizamos para publicidad y más abajo presento los estatutos (la razón de ser) de nuestro grupo. Si eres de Viña o de la V región y quieres participar, estás invitado!
Horario de reuniones: Todos los días Jueves a las 7:00 PM.
Lugar de reuniones: Errázuriz 631 (Lado Quinta Vergara).
Su razón de ser:
1. Este grupo está abierto para personas que padecen distintos disturbios mentales o emocionales como fobia social, trastornos de ansiedad, depresión, soledad, miedo a las personas, dificultad para relacionarse socialmente u otros trastornos que realmente dificultan la vida. Es totalmente gratuito y no persigue fines de lucro.
2. El objetivo es ofrecer una estructura de apoyo y aceptación que brinde a los miembros seguridad, estabilidad y fuerza para lidiar con sus conflictos y dificultades. También permite comprender y sensibilizarse con los problemas de otras personas que viven circunstancias similares lo cual mejora la calidad humana y contribuye al propio proceso de sanación.
3. La invitación está abierta para todos los que deseen participar sin importar edad, sexo, educación y sin discriminar entre personas de muchos o muy pocos recursos o personas de diferentes circunstancias sociales, económicas o de otros ámbitos de la vida. El único requisito es querer participar y relacionarce con personas que comparten problemáticas similares.
4. En este grupo no juzgamos. No criticamos. No discutimos. No damos consejos. No comentamos ni abrimos debate sobre la participación de otros miembros. Lo que ofrecemos es un espacio de respeto, apoyo y comprensión donde podamos dirigirnos al grupo con la finalidad de ser escuchados y desahogar la problemática que nos aqueja.
5. No hacemos diagnósticos. No recomendamos medicamentos ni realizamos terapias. No cumplimos funciones de asistencia social. Tampoco somos un grupo religioso, moral, político o de acción social. Por lo tanto este grupo no respalda ni se opone a causas de ningún tipo. Respeta las creencias individuales, no participa en debates ni asume posturas en asuntos no relacionados.
6. El grupo solicita expresamente a sus miembros no comentar información obtenida en pasillos o reuniones a familiares, amigos u otras personas. La anonimidad y la confidencialidad son fundamentales para su existencia y para garantizar una experiencia feliz a todos.
Consejos y Reflexiones Sobre Fobia Social
Autor: Roberto Neumann R.
La idea de este artículo es dejarlo abierto para seguir ingresando nuevos consejos y reflexiones de utilidad a los lectores. Si alguien estima importante escribir sobre algún tema en particular, le pido que por favor me deje un comentario. Por el momento, los temas para desarrollar son los siguientes:
1. ¿Se puede salir de esta enfermedad?
2. ¿Qué debo estudiar si tengo fobia social?
3. ¿Debo contarle a otras personas?
4. ¿La fobia es siempre igual?
5. ¿Son los síntomas fisiológicos igual para todos?
6. ¿Es una buena idea ver un psicólogo?
7. ¿Es una buena idea ver un siquiatra?
8. ¿Se puede formar una familia?
… ¿Se te ocurre otro tema?
1. ¿Se puede salir de esta enfermedad?
Por supuesto que sí. Este artículo completo está destinado a ayudar a ese propósito.
No cabe duda que la fobia social es un trastorno extremadamente incapacitante que causa mucho dolor, sufrimiento e incapacidad para integrarse a la sociedad y para relacionarse con otras personas. Además afecta severamente la vida en todas las esferas y produce sentimientos de inadecuación, de baja autoestima, de soledad y desesperanza porque da la sensación que no existen soluciones o que todo conduce a callejones sin salida.
Sin embargo, y debido a que dios existe, el alivio también existe, por muy difícil que resulte creerlo. No conozco a nadie que se haya curado totalmente y para siempre, pero muchos de los que hemos salido del hoyo negro de esta enfermedad podemos dar fe que es posible recuperarse y recobrar mucha de la felicidad perdida. Con seguridad que no existen recetas de efecto inmediato pero, con el tiempo, con una buena estructura de apoyo y sobre todo con una buena orientación de personas que puedan ayudar, se comienza a ver los resultados, comienza a volver el alma al cuerpo y el ahogamiento y la asfixia comienzan a quedar atrás. La esperanza, la fuerza de voluntad y el convencimiento que se puede son fundamentales para este proceso pero indudablemente que al final del túnel se puede ver la luz. Con esfuerzo el mundo finalmente se vuelve amistoso y la vida, para nuestro asombro, comienza nuevamente a sonreír, a ser más fácil, más llevadera. ¡La enfermedad y las crisis pueden ser devastadoras pero no eternas!
2. ¿Qué debo estudiar si tengo fobia social?
Es muy probable que no exista ninguna carrera que sea especialmente indicada o recomendada para personas que sufren fobia social. La mejor carrera es aquella para la que se tiene más vocación, mayores habilidades y la que está realísticamente más al alcance. El problema es que muchas veces existe una gran confusión sobre qué estudiar y se tiende a pensar en términos de cual carrera es la que mejor solucionaría los problemas de la fobia social; es posible que este tipo de pensamiento sea un tanto distorsionado y que conduzca a fracasos académicos.
Ahora, si una persona tiene que elegir entre tres o cuatro opciones, le recomendaría que estudie la que sea más compatible con el trastorno. Vale decir, la que requiera de menos interacción con otras personas y de menos actuaciones públicas para ejercer el trabajo una vez que comience a ejercer. Hay trabajos que involucran muchas relaciones sociales o que dependen de que tan bien nos relacionemos con otras personas para realizarlos y eso obviamente es difícil para alguien que padece fobia social. Esta es una consideración práctica e importante de tener en cuenta a la hora de decidir.
3. ¿Debo contarle a otras personas?
Creo que si es muy bueno y necesario contarle a otras personas. La fobia social es una enfermedad difícil de llevar y la incomprensión de otros, especialmente de familiares, la hacen aún peor. Muchos la tratan de ocultarla por vergüenza, desconocimiento, temor al ridículo o por otros motivos. Sin embargo, si no le contamos a otros que padecemos esta enfermedad y si, además, no sabemos cómo explicarles en qué consiste, difícilmente nos podrán entender, comprender o mucho menos ofrecernos apoyo.
No se trata de salir a gritarle a todo el mundo que se tiene fobia social. Se trata acercarse a personas determinadas, que para nosotros sería importante que supieran, y ser capaz de contarles y explicarles exactamente de qué se trata el problema. Posteriormente estas personas se convierten en nuestra red de apoyo y en quienes podemos recurrir por ayuda. De otra manera la soledad, el aislamiento y la falta de apoyo dificultan aún más el problema.
4. ¿La fobia es siempre igual?
No, no es siempre igual. Esta enfermedad pareciera ser cambiante e impredecible. Muchas veces las mismas personas producen diferentes grados de ansiedad si nos encontramos con ellas en diferentes lugares o realizando diferentes actividades. Nos podemos sentir a gusto con familiares en la casa, por ejemplo, pero si nos topamos con ellos de improviso en la calle puede producir mucha ansiedad. Podemos sentirnos confortable con algunas personas en el trabajo (que es una situación forma), pero si después hay que salir a almorzar todos juntos, la situación cambia y aparece la ansiedad.
Hay personas que producen mucha ansiedad u otras muy poca. Hay situaciones donde sirve estar acompañado y otras donde no sirve de nada. Hay situaciones que antes producían mucha ansiedad y con el tiempo se vuelven confortables o vise versa; lo mismo ocurre con algunas personas. A veces nos sentimos muy bien y pensamos que la enfermedad ha desaparecido y luego regresa tal como antes. Además, esta enfermedad no afecta a todos por igual: hay personas que no les molesta ir de compras a un supermercado y para otras es un suplicio. Hay personas que se sienten muy confortables en su familia, con amigos cercanos, en la escuela o incluso en el trabajo y para otras personas algunas de estas actividades son terriblemente ansiógenas. Una observación es que en la fobia social específica algunas personas logran evitar las situaciones que les producen ansiedad y organizan sus vidas alrededor de los síntomas, hasta donde es posible. En la fobia social generalizada esto es mucho más difícil porque la ansiedad está precisamente generalizada a todo tipo de situaciones.
5. ¿Son los síntomas fisiológicos igual para todos?
No conozco estudios al respecto pero me parece que no. Por ejemplo, yo padezco esta enfermedad, la cual me afecta bastante, pero no sufro de grandes problemas fisiológicos como palpitaciones, ataque de pánico, sequedad en la boca o temblor en las manos. Sin embargo, hay otras personas que si están muy afectadas y tiene ataques de pánico con frecuencia, sienten que el corazón se les sale por el pecho, se sienten completamente bloqueados, incapaces de pensar, tienen problemas de sudoración y prácticamente les tiembla todo el cuerpo.
muchas personas dicen que basta se acerquen a una situación temida o que simplemente mencionen su nombre y los síntomas se les disparan en forma automática. Es probable que diferentes personas tengan diferentes síntomas físicos de ansiedad y en diferentes grados de intensidad. No todos experimentan exactamente lo mismo ni tampoco con la misma frecuencia. Al parecer no todos están igualmente somatizados.
6. ¿Es una buena idea ver un psicólogo?
Más que una buena idea yo diría que es crítico y fundamental. Los profesionales pueden enseñar las técnicas correctas para combatir la ansiedad y para encaminar en el proceso de recuperación. Pero quizás más importante aún, deben ser parte de nuestra estructura de apoyo, en este caso profesional, sin la cual las probabilidades de superar esta enfermedad son mucho menores. Los psicólogos están capacitados para comprender, dar apoyo, manejar crisis, orientar en la dirección correcta, etc. Sin la ayuda profesional todo es más difícil y ciertamente cualquier progreso tardaría mucho más tiempo. Muchas veces es difícil encontrar un profesional con experiencia en fobia social, pero si es una persona con la cual nos sentimos a gusto y se ve dispuesta a escuchar y ayudar, entonces lo mejor es seguir con ella.
7. ¿Es una buena idea ver un siquiatra?
No puedo dar fe de la eficacia de los tratamientos farmacológicos porque en mi no funcionaron. Probé en repetidas oportunidades una variedad de diferentes fármacos y en cada ocasión, incluso después de haberles dado el tiempo adecuado, no hicieron efecto. Sin embargo, vivo tranquilo y con la satisfacción de saber que lo intenté, hice algo al respecto y les dí una buena oportunidad. Si no hubiera intentado todo lo que estaba al alcance viviría pensando y preguntándome si es que algo no me hubiera ayudado.
A menudo escucho personas en Internet que han obtenido grandes resultados con fármacos y parecen muy felices de haberlos tomado. No es el caso mío, pero recomiendo encarecidamente que se sigan estas terapias. Si al final nada funciona, al menos estarán orgullosos y satisfechos de haberlo intentado. Se trata de utilizar y agotar todos los medios de ayuda disponibles para superar a esta enfermedad.
8. ¿Se puede formar una familia?
Por supuesto que sí, muchos lo hacen. Los estudios señalan que entre las personas que padecen fobia social existe un “mayor porcentaje” de soltería y fracasos conyugales que en la población normal. Eso no significa que todos son solteros. Muchos se casan y forman familias. Lo mismo ocurre con la educación: los estudios señala que existe “menor escolaridad y rendimiento académico” entre personas que padecen esta enfermedad. Pero hay muchos que han obtenido títulos y ejercen sus carreras.
La fobia social no afecta exactamente igual a todas las personas. Hay muchas cosas que algunos pueden hacer y otras personas no y vise versa. La educación, el trabajo, la capacidad para formar relaciones de pareja, la capacidad para relacionarse con otras personas, etc. puede ser diferente para diferentes personas. Hay gente que puede hacer algunas de estas cosas y otros pueden menos.
Causas de la Fobia Social
Autor: Roberto Neumann Ringeling
Para las personas que padecen fobia social, sería fácil entender el origen de este trastorno si existiera solamente una causa que lo explicara todo. Pero no es así, no existe una razón única para el surgimiento de esta enfermedad. Los estudios muestran que la causa de la fobia social es multifactorial, es decir, se requiere que esté presente una combinación de factores (todos mencionados en este trabajo) para que el trastorno se manifieste.
El origen de esta enfermedad no está claro. Se cree, por ejemplo, que aunque una persona haya heredado genéticamente el desorden, se requiere de otros factores adicionales para que en conjunto hagan posible que se exprese la enfermedad. Asimismo, el estilo de crianza de los padres, los factores psicológicos individuales u otros de los factores listados a continuación, no pueden, por si solos, causar el surgimiento de la fobia social. A continuación se exponen todos los factores conocidos que están relacionados con el surgimiento de esta enfermedad:
- Herencia genética
- Herencia aprendida
- Padres poco cariñosos
- Padres sobre-protectores
- Etapa de timidez infantil
- Temperamento de inhibición a lo desconocido
- Hipersensibilidad innata a la crítica
- Eventos traumáticos humillantes en la niñez
- Apego mal establecido
- Factores neurobiológicos
1. Herencia genética
En general, los estudios han mostrado que la genética juega un papel entre modesto y moderado en el desarrollo de la fobia social. Al parecer, puede existir cierta disposición genética para desarrollar la enfermedad, pero esta predisposición, por sí sola, no es suficiente para que se manifieste. Además de la herencia genética deben existir otros factores que, en sumatoria, dan lugar al surgimiento de la fobia social .
Los niños cuyos padres, madres y abuelos (parientes en primer grado) padecen fobia social, tienen tres a cuatro veces más probabilidades de sufrir esta enfermedad que otros niños en cuyas familias no existe. Esto significa que de cien personas que padecen fobia social, solamente 30 ó 40 de ellas tienen familiares directos que también la padecen. El otro 60 ó 70% de los afectados tienen padres, madres y abuelos que no son portadores, dejando de manifiesto que la herencia genética no es requisito indispensable para la aparición del trastorno de fobia social.
Los estudios de gemelos confirman los porcentajes mencionados. Cuando se estudia la aparición de trastornos de ansiedad en gemelos monocigóticos y dicigóticos, se demuestra que sólo se puede atribuir a la genética un 30-40% de la responsabilidad en el origen de dicho trastorno. Este porcentaje es relativamente bajo cuando se compara con el de otras enfermedades psiquiátricas, como la esquizofrenia, donde el 60-70% de los parientes de primer grado sufre la misma enfermedad, o enfermedades neurológicas, como la enfermedad de Huntington, donde el 100% de los familiares directos también poseen la misma condición.
2. Herencia aprendida
Muchos investigadores sostienen que las personas que padecen fobia social pudieron haber adquirido su miedo al observar el comportamiento temeroso en sus padres, en un proceso llamado “aprendizaje de observación” o de “modelado social”. Una hipótesis es que los niños incorporan estos temores al observar cómo sus padres reaccionan con ansiedad ante diferentes situaciones de interacción social, durante los años críticos de formación.
Por ejemplo, los padres que suelen tener poca actividad social o que ellos mismos son tímidos y evitan ciertas situaciones sociales, les pueden transmitir a sus hijos las sensaciones y creencias que llevan a una persona a desarrollar este trastorno. Cuando un niño no ha alcanzado aún la capacidad de razonamiento, y ve que sus padres reaccionan constantemente con temor y ansiedad frente a situaciones sociales nuevas, llegan naturalmente a creer que hay algo de que temer en ellas. Este proceso de aprendizaje, de acuerdo a las teorías actuales, daría paso, o contribuiría, al surgimiento de la fobia social.
3. Padres poco cariñosos
Varios estudios han dejado de manifiesto que los diferentes tipos de trastornos de ansiedad que sufren los adultos, tales como crisis de ansiedad generalizadas, fobia social y agorafobia, tienen que ver con la calidad de la relación afectiva que se establece entre padres e hijos durante la niñez. Los padres que son menos cariñosos, emocionalmente fríos y distantes, así como padres sobre protectores, están directamente relacionados a la aparición de estos trastornos.
Un estudio internacional realizado en España (Jordi Alonso, 2008), que contó con la colaboración de 8.232 participantes procedentes de Alemania, Bélgica, Francia, Holanda, Italia y España, estudió la relación afectiva que se establece entre padres e hijos y la aparición en la edad adulta de determinados trastornos de ansiedad. Los resultados confirmaron que la carencia afectiva y/o la sobreprotección por parte de la madre, estaba relacionada con todos los diferentes tipos de ansiedad considerados en el estudio.
La conclusión de este estudio pone de manifiesto que una buena relación padre-hijo puede evitar futuros trastornos de ansiedad y que, en la situación opuesta, la carencia afectiva y/o la sobreprotección maternal son un factor de riesgo psicosocial para los futuros adultos, y en particular para el surgimiento de la fobia social.
4. Padres sobre-protectores
La sobre protección puede ser especialmente dañina para el normal desarrollo de las habilidades sociales del niño. Si los padres resuelven todas las dificultades que éste enfrenta durante su desarrollo, estarán criando una persona dependiente, incapaz de valerse por sí mismo y de enfrentar las dificultades de la vida.
Los padres excesivamente ansiosos y sobre protectores, que requieren ellos mismos sentirse necesitados o tener alguien que dependa de ellos, pueden inhibir la capacidad de exploración de un niño, y de este modo, impedir el desarrollo de la confianza en sí mismo. Esto puede afiatar la creencia en el niño de que todo afuera del círculo familiar es riesgoso y, de este modo, sentar las bases para el surgimiento de la fobia social (y de otros problemas de adaptación).
5. Etapa de timidez infantil
Diversos autores han mostrado que existe una relación entre la timidez infantil y el posterior desarrollo de la fobia social. Marks y Gelder (1966), por ejemplo, encontraron que más del 50% de las personas fóbicas sociales de su estudio reportaron haber padecido de timidez durante la infancia. Algunos expertos, inclusive, sugieren que las personas que desarrollan fobia social se han quedado estancadas en la etapa normal de timidez que todos atraviesan entre los 3 y los 7 años.
Sin embargo, es necesario señalar que la timidez no es la antesala de la fobia social. Aunque estos dos trastornos son muy parecidos porque comparten muchos síntomas y parecieran ser grados diferentes de una misma cosa, en realidad no lo son. La timidez debe ser considerada un factor precursor y no una versión moderada o más atenuada de fobia social. De hecho, la gran mayoría de niños que muestran timidez no desarrollan fobia social (y muchos fóbicos sociales no son tímidos). Cabe aclarar que la fobia social es un trastorno de ansiedad, mientras que la timidez es un rasgo de personalidad.
Por esta razón, la timidez infantil no es un buen indicador, ni un buen predictor, de un futuro padecimiento de fobia social. Queda por demostrarse si la timidez infantil favorece o afecta de alguna forma la aparición posterior del trastorno o si estas dos condiciones se dan en forma sucesiva, pero independientemente una de la otra.
6. Temperamento de inhibición a lo desconocido
La inhibición conductual a lo desconocido es un rasgo de temperamento heredado genéticamente en niños. Se caracteriza por una fuerte resistencia a relacionarse con personas u objetos poco familiares y al retraimiento o temor en situaciones sociales nuevas. Se ha encontrado que esta inhibición conductual es un factor de riesgo, porque predispone a quienes lo exhiben a desarrollar fobia social. Varios estudios han mostrado que cuando los niños que presentan un temperamento de inhibición llegan a la adolescencia, poseen un alto riesgo de desarrollar la enfermedad.
Sin embargo, hoy en día, la gran mayoría de autores sostienen que “la herencia no es destino”. Lo que afirman es que un niño puede nacer con este factor temperamental heredado, pero si el ambiente familiar y el estilo de crianza de los padres son de cercanía y apoyo, el trastorno nunca se va a desarrollar. La sabiduría popular pareciera confirmar esta hipótesis, porque es ampliamente aceptado que de hogares felices y bien conformados no salen personas con problemas de ansiedad social.
7. Hipersensibilidad innata a la crítica
Debido a que la fobia social consiste, en parte, en una hipersensibilidad a la crítica se ha sugerido que algunas personas poseen esta hipersensibilidad innata, que se puede reforzar durante la infancia hasta llegar al punto de la fobia social. Esta hipótesis no ha tenido fuerza y no se han realizado estudios al respecto.
8. Eventos traumáticos humillantes en la niñez
Muchas personas que padecen fobia social han reportado que su enfermedad está relacionada con acontecimientos humillantes vividos durante la infancia y la adolescencia. Estas situaciones pudieron haber sido fracasos en reuniones sociales, situaciones ridículas que provocaron risas en los compañeros, humillaciones públicas o cualquier otra situación que provoque una intensa ansiedad en la persona. Se postula que, a partir de estas situaciones, la persona genera un intenso miedo a que esto vuelva a ocurrir, desarrollando de esta manera un temor generalizado por todo tipo de interacción social.
A partir de estas experiencias traumáticas vividas en la niñez, se cree que el temor adquirido a las diferentes situaciones de interacción social se podría acrecentar llegando a convertirse en una fobia social.
9. Apego mal establecido
La calidad del apego o del vínculo afectivo que el niño desarrolla con la madre, afecta cómo la persona se relaciona socialmente con otros por el resto de la vida. Existe una clara conexión entre apego inseguro y retraimiento social: un apego pobre, mal establecido, entre la madre y el niño durante etapas tempranas del desarrollo crea un sentimiento de inseguridad que se generaliza a todas las relaciones externas, y produce en el niño una sensación de incompetencia e inseguridad en las interacciones con otras personas.
Muchos investigadores afirman que el apego inseguro o mal formado, sienta las bases para un desarrollo futuro de relaciones sociales caóticas e inseguras. Se ha postulado que esta deficiencia en la formación del apego materno aumenta las probabilidades, o está relacionado, con el surgimiento de la fobia social.
10. Factores neurobiológicos
Para la mayoría de los psiconeurólogos y psiquiatras, la fobia social es básicamente un problema orgánico, localizado en deficiencias de una región del cerebro que regula las respuestas de temor (denominada amígdala) o en desórdenes bioquímicos u hormonales del funcionamiento cerebral.
Algunos estudios han propuesto, por ejemplo, que una falta de Oxitocina es por lo menos una de las causas del miedo que se experimenta con la fobia social. En las últimas investigaciones que se han realizado, también se ha observado que la fobia social se debe a un desbalance químico que se forma por una distribución deficiente, en el cerebro, de una sustancia llamada Serotonina. Otros estudios sobre la Dopamina en la actividad cerebral han integrado los conocimientos actuales y han explicado la fobia social en términos de sus bases biológicas.
El éxito de la farmacoterapia en el tratamiento de la fobia social, a su vez, ha generado hipótesis neurobioquímicas para la explicación de este trastorno. Por ejemplo, la eficacia de los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) en el tratamiento de la fobia social, ha llevado a formular la hipótesis de que la actividad dopaminérgica está relacionada con el origen de este trastorno .
Conclusión
Las investigaciones que se han realizado sobre la fobia social han identificado una serie de posibles causas, como se ha demostrado en este artículo. Pero no se han realizado conjeturas acerca de cuáles causas probables deben estar presentes para que se manifieste la enfermedad. A continuación, y estrictamente a modo de hipótesis personal, hago un intento de juntar o agrupar algunas de las causas presentadas en este texto, para ver cómo el cuadro general cobra sentido.
Es posible, por ejemplo, que los padres que padezcan un grado importante de ansiedad social, sean precisamente ellos los portadores del gen que predispone a este padecimiento. Estos padres, además de transmitir genéticamente la ansiedad social a sus hijos, actuarían ellos mismos como modelo social a imitar y así los niños podrían adquirir la enfermedad por el proceso de aprendizaje, o modelación social, como se expuso anteriormente. Es posible, además, que estos mismos padres, por padecer ellos de ansiedad social, sean personas poco cariñosas, emocionalmente distantes y que esto se refleje en sus estilos de crianza. Si esto fuese como se menciona, estarían nombradas ya tres causas probables que se reforzarían unas con otras para dar origen a la fobia social.
Además de lo expuesto anteriormente, también es probable que estos mismos padres, por las características personales ya descritas (emocionalmente fríos y distantes) sean proclives a crear lazos de apego deficientes o mal establecidos con el niño, aumentando así las probabilidades del surgimiento de la fobia social. Si a este cuadro se le agrega que el niño pueda haber heredado genéticamente, por ejemplo, una inhibición del temperamento a lo desconocido o una susceptibilidad innata a la crítica, la posibilidad de desarrollar el trastorno aumenta mucho más. También es probable que los niños que hayan crecido en estos ambientes familiares desfavorecidos, estén más expuestos a experimentar situaciones traumáticas de humillación durante la niñez, que otros niños criados en ambientes de mayor seguridad personal.
En cuanto al rol que juegan los factores neurobiológicos (como desbalances químicos y alteraciones de neurotransmisores) en la fobia social, también es posible hipotizar que estos sean una consecuencia y no una causa de la enfermedad. Muy parecido al caso de la depresión reactiva, que consiste un una alteración orgánica a nivel de los neurotransmisores en el cerebro, pero que es producida por causas de tipo psicológicas. En este sentido, las alteraciones orgánicas que se han encontrado presentes en la fobia social serían también predecesoras a la aparición de esta enfermedad.
Fobia Social y Felicidad
Autor: Roberto Neumann Ringeling
En mi artículo pasado hice una pequeña alusión sobre el tema del sufrimiento y en esta oportunidad quiero ampliar la idea. El objetivo es descubrir cuál es la fuente del sufrimiento en la fobia social, y si ésta enfermedad puede coexistir con la felicidad o son mutuamente excluyentes. Lo que escribí es esa oportunidad fue lo siguiente:
“Cuando se habla de Fobia Social es necesario hacer justicia y mencionar el grado de sufrimiento que este trastorno produce: es una condición tremendamente dolorosa e incapacitante para quien la padece. Algunos estudios se refieren a esto como: “…causa de difundidos sufrimientos”, o, “…provoca un sufrimiento significativo” o, “es una enfermedad penosa y tan incapacitante como…”.
Quisiera comenzar de la siguiente manera: los seres humanos venimos “cableados” de nacimiento para vivir en sociedad. Somos seres sociales que hemos evolucionado para vivir juntos: ¡ese es nuestro mandato evolutivo! Requerimos vivir en comunidad, en colaboración, porque dependemos unos de los otros para subsistir en el mundo. Para tal efecto hemos desarrollado conductas y habilidades sociales que hacen posible que nos podamos relacionar, que podamos interactuar juntos para llevar a cabo nuestras vidas.
No ha de sorprendernos, entonces, que el sentimiento de felicidad también venga “cableado” para manifestarse en la medida que hagamos cumplir nuestro mandato evolutivo, que es vivir integrados en comunidad. La felicidad y las buenas relaciones humanas van de la mano: en la medida que seamos felices en nuestras relaciones con los demás, seremos felices con nosotros mismos. Los seres humanos no somos felices en soledad, somos felices cuando disfrutamos de nuestras familias, de nuestros seres queridos, de nuestros amigos, cuando tenemos gente con quién compartir nuestras vidas, nuestras alegrías, cuando hay quienes reconozcan nuestros logros, nuestras penas, cuando hay quienes nos escuchen y haya a quienes escuchar.
Ahora bien, para el fóbico social esta situación de disfrutar de la convivencia con los demás no se da como al resto de las personas. La enfermedad consiste precisamente en evitar las relaciones sociales por temor a ser rechazado, lo cual obliga al que lo padece al retraimiento, al aislamiento social y a vivir desconectado del mundo. Para el fóbico social las relaciones humanas pueden incluso ser motivo de sufrimiento, y por ésta razón, los que padecen la enfermedad se ven incapacitados para integrarse a la sociedad en general, al mundo social, al mundo afectivo, familiar: ésta es la razón y el origen del sufrimiento en la fobia social. Entonces, la pregunta que viene al caso es la siguiente:
¿Dónde debe un fóbico social buscar su felicidad?
El siguiente párrafo nos da un punto de partida además propone una línea de análisis para abordar el problema. Hace poco escuchaba al conocido Psiquiatra español, Dr. Enrique Rojas, que ha publicado mucho sobre temas de psiquiatría y relaciones humanas. En una entrevista televisada, que por suerte me tocó ver dos veces, decía lo siguiente respecto a este tema: “la felicidad es una “óptica”, es un “prisma”, es una forma de ver la vida. La felicidad es un proceso, no un estado final; no está al final del camino, en la posada, sino en la mitad del camino… en la mitad de la lucha”. Después continúa diciendo: “la felicidad no está en la realidad, sino en cómo se interpreta la realidad”.
Lo que pareciera sugerir el Dr. Rojas, tratando de aplicar sus conceptos al tema de la fobia social, es que si la felicidad no se puede alcanzar relacionándose con los demás seres humanos, se puede alcanzar de igual forma realizando otras actividades. Ya que, supuestamente, la felicidad no está ni en las relaciones humanas ni en ninguna actividad en particular, sino en cómo se interpreten éstas actividades. En este sentido, se abriría la posibilidad que la felicidad, para el fóbico social, se pueda alcanzar realizando actividades como leer, escribir, trabajar en el computador, hacer deportes, etc., ya que “todo depende” de cómo se interprete la realidad. Pero, ¿será esto lo que plantea el Dr. Rojas?, ¿es esto realmente posible?
Por otro lado, asumamos por un minuto que decido darle un switch a mi forma de pensar y decido mirar mi vida con otro “prisma, con otra “óptica” : podría ser amable conmigo mismo y permitirme ver, por ejemplo, que la culpa de mis problemas se debe a la fobia social, puesto que es una enfermedad invalidante que arruina la vida de quienes la padecen. Eso me permitiría aceptar mis circunstancias y evitaría sentirme culpable por mis problemas y dificultades en la vida. Pero, en lo que se refiere a la felicidad, en momentos cuando me encuentro solo, sin tener a nadie con quién compartir, sin que el teléfono suene de viernes a lunes, este concepto de estar libre de culpa, ¿me ayudaría a pasar el momento?
Comprender que mis limitaciones en la vida se deben a la fobia social sí ayuda. Comprendo, por ejemplo, por qué no me he casado o no tengo familia propia como el resto de mis amistades, comprendo por qué no soy el profesional que me hubiera gustado ser y lo acepto de buena forma, sin lamentarme ni rebelarme contra nada. En cierto modo, aceptar las circunstancias particulares de vida es un ejemplo de lo que el Dr. Rojas se refiere con utilizar un “prisma” o una “óptica” más adecuada, más adaptativa de ver la vida. Pero el hecho de comprender y aceptar mis circunstancias particulares en sí no me hace feliz; es un requisito para la salud mental, para poder crecer, pero en sí mismo no es una fuente de felicidad. Me evita sufrimiento adicional, me permite vivir sin envidias y me da paz, pero no me hace feliz. Entonces, la pregunta formulada anteriormente sigue en pie:
¿Dónde debe un fóbico social buscar la felicidad?
He pensado mucho sobre este tema y la respuesta, por el momento, no la tengo: no sé dónde deba un fóbico social buscar su felicidad, no sé por dónde pueda encontrarla si vive en soledad evitando el contacto humano por temor a ser rechazado. Me queda claro que perder la esperanza de ser feliz es la peor opción de todas, es lo mismo que abandonar la lucha, es lo mismo que querer morirse; sin embargo, aún así que la esperanza es el elemento central que permite continuar la lucha, en sí misma no es tampoco la felicidad que busco. Siguiendo con los conceptos del Dr. Rojas, pienso que interpretar la realidad de una forma inteligente y favorable, es requisito obligado para ser feliz, como lo es para el resto de las personas. Asimismo, ver la vida bajo una “óptica”, o un “prisma” de optimismo y de actitudes positivas, también es un requisito obligado para ser feliz, pero, aunque estos conceptos ayudan a llevar mejor la enfermedad, no son la respuesta acerca de dónde deba un fóbico social buscar la felicidad.
Otra forma diferente de abordar el tema es tomar una línea un poco más filosófica y recurrir a una definición sobre el sentido de la vida, que a mí me gusta mucho, y es la siguiente: “el sentido de la vida consiste en solucionar los problemas mismos de la existencia”. De acuerdo a esta postura, el sentido de mi propia vida sería intentar resolver los problemas de vivir con fobia social y continuar intentándolo, aunque en el proceso no lo logre. La felicidad, entonces, surgiría en la medida que estos problemas se vayan resolviendo o, supuestamente, en la medida que se continúe intentando resoverlos; algo parecido a lo que dice la frase citada anteriormente: “la felicidad no está al final, en la posada, sino en la mitad del camino… en la mitad de la lucha”.
Quisiera terminar este artículo dejando la pregunta abierta en un tono positivo y esperanzador; lo que no voy a hacer, sin embargo, es proponer soluciones rápidas ni dar consejos sin fundamento, porque sé que no sirven. Simplemente me abstengo de dar sermones porque no tengo la autoridad moral para hacerlo. Estoy seguro que en una segunda oportunidad podré aportar ideas para ayudar a zanjar este tema. Por el momento, me despido y termino diciendo que continúo mi lucha por encontrar respuestas e intentaré, con esfuerzo y temple, encontrar la felicidad que busco.
¿Por qué la Fobia Social es Subdiagnosticada?
Este artículo es un relato de mi experiencia personal con la fobia social y en él exploro las razones , que en mi opinión, fueron la causa de porqué tantos profesionales no supieron diagnosticarme fobia social, aún existiendo tanta información sobre esta enfermedad.
Autor: Roberto Neumann Ringeling
A pesar de ser la Fobia Social un trastorno extremadamente discapacitante, y causa de difundidos sufrimientos, mi experiencia a lo largo de los años indica que es subdiagnosticado, aún después de repetidas sesiones de terapia y de repetidas consultas a diferentes profesionales.
La razón central de mi interés por este artículo es compartir mi experiencia para que sea de utilidad a profesionales del área de la salud mental, en la detección y realización del diagnóstico de Fobia Social.
A continuación expongo algunas razones probables que, en retrospectiva y con la ventaja de conocer actualmente mi diagnóstico, en mi opinión, ayudarían a explicar por qué el diagnóstico de Fobia Social no se realizó en mi persona oportunamente, aún existiendo tanta información sobre este trastorno.
Síntomas clásicos de la fobia social
Si una persona acude a una consulta y comienza a explayarse sobre situaciones sociales donde experimenta gran temor o ansiedad, como por ejemplo, dar una charla, asistir a reuniones informales, asistir a fiestas, etc., y si además muestra muchos de los síntomas físicos del trastorno como palpitaciones, temblores y sudoración, entonces el cuadro de fondo está relativamente a la vista. Resulta evidente que la persona padece de un trastorno de ansiedad social y el diagnóstico de Fobia Social probablemente no tardaría mucho en realizarse.
El problema es que no muy a menudo llegan pacientes a las consultas describiendo los síntomas “clásicos” de Fobia Social, porque simplemente estos síntomas están ocultos detrás de una enredada malla de dificultades personales, difícil de descifrar incluso para el mismo profesional. Esta es una razón, a mi juicio, de por qué el diagnóstico de Fobia Social no se realiza.
Por lo tanto, cuando los síntomas de la Fobia Social son evidentes y están a la vista, el diagnóstico se realiza sin dificultades como se hace en muchas personas (menos del 20%). Sin embargo, cuando los síntomas no están tan a la vista, por razones que expongo abajo, la detección de este trastorno se dificulta enormemente, y el diagnóstico puede postergarse indefinidamente como pareciera ser el caso de mucha gente que padece este infortunio, y como fue el caso mío.
Niveles de intensidad mediana de Fobia Social
Cuando una Fobia Social está generalizada y el grado de ansiedad en situaciones de interacción social o de actuación en público es sólo de mediana intensidad, da la impresión que las dificultades pueden superarse con fuerza de voluntad y terapia adecuada, de la misma forma como lo haría cualquier persona con similares dificultades (pero que no padece del trastorno). A mi entender, esta es la razón por la cual yo asistí a innumerables sesiones de terapia, sin advertir que esto no darían el resultado deseado porque el diagnóstico de Fobia Social no se había realizado.
Específicamente, las dificultades generales de desenvolvimiento social que pueda tener una persona corriente se pueden confundir con los mismos problemas que tiene un fóbico social, excepto que las causas son totalmente diferentes. Por ejemplo, una persona corriente puede presentar cierto grado de retraimiento social debido a una autoestima baja, pero aunque en el fóbico social puede ocurrir lo mismo, el retraimiento no se debe a su autoestima negativa sino que forma parte del trastorno.
Esta es una razón por la cual el diagnóstico de Fobia Social en mi persona no se realizó. El hecho de que mi problemática fuera bastante parecida a la problemática de cualquier otra persona, confundió el juicio clínico de los terapeutas e impidió que el cuadro de fondo fuera diagnosticado. Ningún terapeuta sospechó que mi caso se trataba de una Fobia Social, seguramente debido a que los síntomas clásicos de esta fobia no estaban presentes, o al menos no eran tan evidentes.
En mi opinión, ésta es la gran causa por la cual el trastorno de Fobia Social es subdiagnosticado. La naturaleza de los síntomas del trastorno es confusa, se confunde con aflicciones de personas que no padecen el trastorno, y por lo tanto la historia se repite en otros individuos de la misma forma como se repitió en mi persona, vale decir, a menos que un paciente llegue a una consulta describiendo síntomas obvios de fobia social, el trastorno no se diagnostica y la terapia puede continuar en forma indefinida.
El efecto amigo.
En mi experiencia de haber vivido con fobia social desde los diez o doce años, he notado que a través de los años, siempre aparecen personas amigas donde existe y se genera gran interés por la amistad. En presencia de estas personas la fobia social desaparece, haciendo que la relación sea absolutamente normal (casi en forma calcada como aparece mencionado en la literatura). El por qué esta situación es así no la conozco, pero sí me doy cuenta que puede presentar una confusión para el diagnóstico de fobia social, porque lleva a pensar que el trastorno de fondo no existe (dado que en presencia de estas personas la enfermedad no se manifiesta).
En ausencia de estos amigos, cuando aparecían los malestares propios del trastorno, los consideraba como algo transitorio, ajeno a mi forma de ser, producto de las circunstancias y que con seguridad los solucionaría en un futuro cercano. Siempre pensé que mi forma de ser era “normal”, como cuando estaba en presencia de estas personas. Desgraciadamente esto ocultó por muchos años, tras una aparente normalidad, la presencia del cuadro de fondo que era Fobia Social.
El efecto enemigo.
De la misma manera como existen personas que tienen la propiedad de anular mi fobia social en presencia de ellas, existen otras personas que producen el efecto contrario: me resultan tremendamente fóbicas y me producen una gran necesidad de evitarlas. A estas personas nunca las mencioné en ninguna terapia como parte de mi problemática, porque siempre pensé que la enemistad se debía a características propias de ellas, por ejemplo que eran demasiado agresivas o poco amistosas etc., y no a una manifestación propia de la Fobia Social. Nunca se me ocurrió relacionar el miedo que desarrollaba por estas personas con algo que fuera parte de un problema mayor, porque no tenía conciencia que existiera ese problema mayor.
Estas peculiaridades de de la Fobia Social son ejemplos de cómo este trastorno conduce a la formulación de creencias equivocadas que uno construye para explicar la realidad, y contribuyen a confundir la comprensión de cómo se manifiesta este trastorno en la vida real, agregando mayor dificultad a la realización del diagnóstico.
El efecto vergüenza de los síntomas.
La naturaleza misma de la Fobia Social consiste en evitar situaciones de interacción social por temor a la humillación, a ser juzgado y evaluado negativamente por los demás. Por esta razón, resulta también vergonzoso admitir estos temores a otras personas porque se asocia con cobardía, debilidades de carácter o ineptitud social. Este temor a la humillación y a ser juzgado en situaciones de interacción social, también es vergonzoso admitirlo incluso a uno mismo, y por tanto se esconde a cualquier precio ante la propia persona y ante los demás, incluyendo situaciones de terapia donde hay profesionales que estarían dispuestos a escuchar.
Este es otro factor que dificulta el diagnóstico de Fobia Social, porque si los síntomas del trastorno no se revelan (por vergüenza), dificulta tomar conciencia de la existencia de un cuadro de fondo. Si los síntomas típicos que se requieren para realizar el diagnóstico de Fobia Social “no están presentes”, se podría concluir con justa razón que el trastorno no existe.
El efecto inconciencia del trastorno.
La persona que padece de Fobia Social se da cuenta que tiene un problema grave, saben que lo pasa mal, pero no tiene conciencia de que padecen de un cuadro de fondo de trastorno social, que pudiera ser conocido y bien estudiado. Probablemente ni siquiera haya escuchado el término Fobia Social, ni de cualquier otro trastorno siquiátrico que pudiera dar luz a su problemática.
Los síntomas de esta enfermedad no son obvios de reconocer como parte de un cuadro general. Normalmente son difusos, complicados de identificar y a menudo se confunden con las dificultades propias de cualquier interacción social (excepto que son mas extremos). A menos que una persona conozca de este trastorno de ansiedad, no tiene forma de advertir que esta sea la razón de sus malestares. Personalmente, yo pasé años tratando de descubrir y descifrar la causa de mis problemas sin éxito, incluso después de haber estudiado cuatro años de Psicología y de haber atendido a numerosas consultas profesionales (finalmente el diagnóstico se realizó, gracias en parte a circunstancias fortuitas).
Con los años de vivir con Fobia Social, sin advertir que se padece esta enfermedad, las personas se acostumbran a ella, desarrollan estrategias y organizan sus vidas alrededor de los síntomas (hasta donde es posible). Cuando acuden a las consultas por ayuda, lo hacen por problemas puntuales y son tratados por esos problemas sin que nunca nadie sospeche de nada fuera de lo ordinario, o más allá de la problemática inmediata.
El efecto caos e impredecibilidad.
A diferencia de la mayoría de las fobias comunes, como por ejemplo fobia a las jeringas o fobia a la altura, donde el comportamiento pareciera seguir un patrón determinado y predecible, el comportamiento de la Fobia Social es más bien caótico e impredecible. En la Fobia Social generalizada, la intensidad de la ansiedad en diferentes situaciones de interacción social o de actuaciones en público, nunca es la misma. La misma situación, una reunión familiar, por ejemplo, puede la mayoría de la veces ser una experiencia extremadamente fóbica, y en otras ocasiones puede incluso ser agradable. Todas las situaciones sociales producen diferentes grados de ansiedad y el grado de intensidad fóbica a una misma situación puede ser distinto en diferentes ocasiones dependiendo de otros factores situacionales. Lo mismo ocurre con las personas: existen personas que me producen mucha ansiedad y otras que me producen el efecto contrario, y también existen otras personas que no me producen ningún efecto, ni a favor ni en contra.
Personas que no me producían ningún grado de ansiedad pueden de pronto volverse tremendamente fóbicas si algo ocurre en la relación y viceversa. Incluso una misma persona puede producir diferentes grados de ansiedad, dependiendo de las características de la situación en la que se encuentren interactuando. Además, para complicar aún más la situación, si las condiciones de vida en un período de tiempo determinado son favorables, como tener un nuevo empleo o una nueva relación de pareja, el nivel general de ansiedad social puede disminuir, y si las condiciones se tornan adversas o desfavorables, como haber sido recientemente despedido del trabajo, el nivel general de la ansiedad social puede aumentar.
Toda esta situación enredada y compleja de comprender acerca del comportamiento de la Fobia Social, como se expone arriba, ayuda a graficar lo difícil que es para la persona, y para el mismo terapeuta, identificar patrones claros y evidentes de comportamiento que revelen la existencia de un problema de fondo. Si fuera simple y predecible a primera vista, a mí me hubieran realizado el diagnóstico treinta años atrás. Esta es otra razón por la cual, a mi juicio, el diagnóstico de Fobia Social tan a menudo no se realiza.
Error de diagnóstico por patologías asociadas.
Posteriormente, después de muchos años de vivir en forma inadvertida con Fobia Social, cuando los pacientes acuden a las consultas por otros trastornos mentales asociados que los obliga a consultar, la situación se vuelve más confusa aún, porque los síntomas de la nueva patología se pueden confundir con los síntomas del cuadro de fondo. Por ejemplo la depresión, que por su naturaleza produce una tendencia al retraimiento se puede confundir con el aislamiento social que es propio de la Fobia Social. Y este además podría ser el caso para otros trastornos como el alcoholismo y la drogadicción, que por sus características pueden también generar dificultad para integrarse socialmente, muy similar a como se da en el Trastorno de Fobia Social.
Personalmente, a lo largo de los años, yo también fui tratado en varias oportunidades por depresión, en ocasiones por depresión profunda, sin que el diagnóstico de Fobia Social me fuera realizado. Incluso, también fui tratado por otras patologías que en su momento pudieran haber sido reales, pero que de haber tenido el diagnóstico correcto la situación hubiera sido diferente.
Por lo tanto, cuando las personas acuden a la consultas para tratarse por trastornos agregados, el diagnóstico de Fobia Social se torna progresivamente más difícil realizarlo, porque se esconde aún más con los síntomas de las nuevas patologías. Si, por las razones que hasta el momento he mencionado, el diagnóstico de Fobia Social ya es difícil de realizar, en presencia de nuevos trastornos se vuelve aún mucho más.
Importancia del diagnóstico.
Es posible que el diagnóstico no sea el final de todos los males para un fóbico social, pero es el principio obligado para el inicio de terapias adecuadas. No estoy en condiciones de enseñar ni de dar consejos acerca de los tratamientos a seguir, una vez conocido el diagnóstico, pero sí puedo dar a conocer porqué fue importante para mí y de qué forma me ayudó.
Específicamente, conocer el diagnóstico me permitió relacionar en forma directa los efectos perjudiciales de la Fobia Social con cada una de mis aflicciones y de este modo pude explicar la causa real en cada situación. Esto permitió, a su vez, desligarme de responsabilidades personales y de pensamientos de culpabilidad respecto a carencias en mi vida. El resultado casi instantáneo de este proceso fue un mejoramiento radical de mi autoestima. Finamente, entendí que mis problemas no se debían a supuestas irresponsabilidades, inmadurez o falta de motivación por surgir, sino derechamente a los efectos perjudiciales e inevitables de la Fobia Social.
Otro beneficio de conocer el diagnostico fue permitirme terminar finalmente con la búsqueda por descubrir la causa de mis malestares, y aceptar que este trastorno de ansiedad está para quedarse y que lo más inteligente es aprender a vivir con él.
Conclusión general.
El objetivo central de este escrito no es enseñar acerca de la Fobia Social ni realizar conclusiones generales a partir de mi experiencia particular. El objetivo es crear conciencia entre profesionales del área de la salud mental para que se interesen por desarrollar sus habilidades y conocimientos en la detección de este trastorno. Estoy seguro que si este texto llega a los profesionales en cuestión, gran parte de los objetivos ya estarían cumplidos incluyendo satisfacer mis intereses personales de aportar mi experiencia a esta causa.
!Qué horrible!..¿Esto es fobia social?
Autor: Roberto Neumann Ringeling
Fobia Social es un miedo (1) desproporcionado, (2) irracional y (3) persistente a sentirse criticado, humillado y evaluado negativamente en situaciones de interacción social (como fiestas y reuniones familiares) y en situaciones de actuación social (como hablar o actuar ante una audiencia). Cuando la persona es expuesta a la situación temida en forma inmediata aparecen los síntomas físicos de ansiedad (como palpitaciones, sudación y temblores), Los síntomas también aparecen casi con la misma intensidad cuando la situación temida está a semanas e incluso meses de anticipación (ansiedad anticipatoria).
Podría decirse que la fobia social es la enfermedad de las relaciones humanas, porque ataca directamente las habilidades sociales imprescindibles para relacionarse con las demás personas y para integrarse socialmente a la comunidad. Produce severos grados de invalidez en todos los grandes ámbitos de la vida, y se ubica en tercer lugar dentro de los trastornos psiquiátricos más frecuentes en la población general, precedido solamente por depresión y alcoholismo.
Una característica de la Fobia Social es que a pesar de ser una enfermedad bien estudiada sobre la cual existe mucha información, es poco conocida por la población general, por quienes la padecen e incluso poco conocida por muchos profesionales que muchas veces la subdiagnostican. La razón puede ser que los síntomas se confunden con problemas de interacción social de gente común. En la mayoría de los casos las personas no saben que padece de este trastorno y en muchos casos las personas viven con sus malestares, por intensos que sean, pensando que son “parte de su vida” o “de su manera de ser” sin nunca advertir que se trata de una enfermedad. En el caso de fobia social específica ( no generalizada), normalmente las personas se acostunbran a vivir con la fobia y organizan su vida alrededor de los síntomas, evitando, por ejemplo, comer en público, asistir a reuniones de apoderados, participar en actividades recreativas, etc.
Situaciones de interacción social temidas
- Participar en reuniones o en grupos informales.
- Comer en casa con conocidos o con la familia.
- Asistir a fiestas y reuniones informales.
- Ser centro de atención, o que le dirijan la palabra.
- Hablar con personas de autoridad como profesores o jefes.
- Encontrarse sorpresivamente con familiares o personas conocidas.
- Hacer una reclamación. Hacer o aceptar cumplidos.
- Ser presentado, conocer personas extrañas.
- Recibir visitas o traer visitas a la casa.
- Seducir a personas del sexo opuesto.
- Mantener o iniciar una conversación.
- Las tomaduras de pelo.
- Mirar a los ojos del otro (sobretodo del sexo opuesto).
- Dar o defender las propias opiniones.
Situaciones de actuación pública temidas
- Presentarse ante el público en un escenario.
- Dar una conferencia, una clase o hablar en público.
- Escribir, comer o beber delante de otros.
- Usar el teléfono delante de otros o en público.
- Ser observado haciendo algo.
- Manejar en la ciudad.
- Entrar a lugares donde hay gente sentada.
Síntomas físicos (ansiedad anticipatoria y de exposición)
Las situaciones sociales temidas desencadenan inevitablemente los síntomas de ansiedad y en los casos más serios estos síntomas pueden llegar a una crisis de angustia. Algunos de estos síntomas también se pueden experimentar con días o semanas de anterioridad al evento.
Los síntomas más comunes son:
- Ruborización o palidez.
- Temblor de manos, pies o voz.
- Sudorización profusa, especialmente en las manos.
- Sequedad de boca.
- Palpitaciones o arritmia.
- Falta de concentración.
- Deseos urgentes de orinar.
- Problemas alimentarios.
- Tartamudeo.
- Ataques de pánico.
- Tensión muscular.
- Opresión toráxica.
- Nauseas.
- Inestabilidad emocional.
- Escalofríos.
- Dificultad para respirar, falta de aire.
- Mareos, insomnios, cefaleas.
Síntomas cognitivos (pensamientos)
El núcleo central de la fobia social es el temor a la evaluación negativa: la persona piensa que está siendo juzgada, criticada o rechazada por los demás. Entre las características comúnmente asociadas cabe citar la hipersusceptibilidad a la crítica, el temor a la valoración negativa por parte de los demás, la baja autoestima y los pensamientos catastróficos. Algunos de estos pensamientos o creencias son como sigue:
- Temor a ser juzgado o criticado por los demás.
- Temor a actuar de un modo que sea humillante o vergonzoso.
- Temor a manifestar síntomas de ansiedad.
- Sensación de que todos tienen la mirada puesta en uno.
- Creer ser visto como ansioso, débil, loco o estúpido.
- Creencia de no saber comportarse de un modo adecuado o competente.
- Miedo de ser considerado inepto, o a ser burlado.
- Necesidad de evadir en forma total un evento social.
- Idea de que uno se bloqueará, tartamudeará, toserá, etc.
Pensamientos catastróficos
- “Llamaré la atención, me van a mirar”. “Pensarán que soy raro, tonto, débil”.
- Pensamientos negativos como “voy a hacer el ridículo”, “quedaré bloqueado y no sabré que decir”, “seguro que no les interesa mi opinión”, “se darán cuenta de lo nervioso que estoy”, “creerán que soy tonto, se estarán riendo de mí.
- “No sé qué decir. Me voy a olvidar de todo, no me van a entender”.
Ejemplo de un relato típico de Fobia Social:
”En la escuela siempre tenía miedo de participar en clase, aunque supiera la materia. Cuando comencé a trabajar, detestaba tener que reunirme con mi jefe. No podía ni siquiera sentarme a comer con mis compañeros de trabajo. Me sentía nervioso al pensar que me estaban mirando o juzgando y que iba a hacer algo estúpido. Mi corazón latía fuertemente y empezaba a sudar nada más de pensar que tendría que asistir a una junta. Estos síntomas se empeoraban mientras más se acercaba el evento. A veces no podía dormir ni comer por varios días antes de asistir a una junta de personal”.
Fobia Social generalizada y específica
Generalizada: La Fobia Social generalizada se da cuando hay temor de relacionarse socialmente en todo tipo de situaciones (situaciones de contacto cara a cara). Es posible que la generalización abarque muchas o todas las situaciones sociales descritas arriba, en ese caso la enfermedad comprendería también situaciones de actuación pública como situaciones de interacción personal (donde se supone debería existir mayor confianza, por ejemplo, reuniones familiares, hablar a una persona, ir a una fiesta, etc.).
Epecífica: se da cuando hay temor a determinadas situaciones de actuación publica como hablar en público, actuar en un escenario, dar una clase o ser observado mientras se come. esta es más común en artistas, actores, profesores, dirigentes, personas de oficios públicos, etc. El origen de la Fobia Social específica puede deberse a malas experiencias en situaciones particulares. En la Fobia Social generalizada el origen está siempre temprano en la adolescencia mientras que en la fobia específica el origen puede darse en cualquier punto en la vida. Además, en la Fobia Social generalizada la crisis es constante mientras que en la fobia específica no, porque el afectado puede organizar su vida alrededor de los síntomas.
Gravedad de la Fobia Social
La gravedad de la Fobia Social se refiere al grado de incapacidad o de invalidez que produce en la vida de los afectados, y esto podría estar determinado por el grado de generalización del trastorno. Por ejemplo, una fobia podría ser de máxima gravedad (producir el máximo daño), cuando está completamente generalizada, y de mínima gravedad cuando se trata de una fobia social específica. Un estudio menciona la siguiente escala de generalización:
- fobia social específica.
- fobia social levemente generalizada.
- fobia social moderadamente generalizada.
- fobia social gravemente generalizada.
Ansiedad anticipatoria y de exposición
Anticipatoria: La persona presenta síntomas de ansiedad (como palpitaciones, insomnio, ansiedad, trastornos alimentarios, etc.) y preocupaciones diarias durante varias semanas (e incluso meses), antes del acontecimiento temido. Esta ansiedad puede ser realmente perjudicial afectando seriamente el diario vivir de la persona. A veces llega a constituirse un ciclo vicioso, porque el temor anticipado de ser evaluado negativamente en la situación temida provoca una actuación deficiente real, produciendo mayores niveles de ansiedad anticipatoria para la próxima vez, y así sucesivamente.
De exposición: Mientras interactúa con otros, la persona experimenta con toda su fuerza los síntomas característicos de la Fobia Social. En los inicios del cuadro, la persona intenta superar el problema exponiéndose a la fuerza y obligándose a sí mismo a soportar el intenso malestar, sin experimentar alivio la vez siguiente que enfrenta la misma situación (el fóbico social puede sentir envidia o admiración por otras personas al ver que hacen cosas que ellos no pueden, como ser socialmente muy integrados y pasarla bien).
Conductas de evitación.
Muchas veces las personas con Fobia Social se arman de paciencia y valor, y asisten a las situaciones sociales temidas por razones de fuerza mayor o presiones sociales (a costa de malestar y a riesgo de pasarlo muy mal). Pero cuando la intensidad de los síntomas fóbicos supera la capacidad del individuo de sobreponerse, el resultado inevitable es la evitación de tales situaciones. En los casos más severos la evitación de situaciones de interacción social puede llevar al afectado al aislamiento social total.
Ejemplos de conductas de evitación
- Faltar o llegar tarde al trabajo o a la escuela.
- Cancelar o no concertar citas o compromisos sociales.
- Inventar excusas y razones para no participar en actividades.
- Rehusar un trabajo, un ascenso o una actividad laboral.
- Enfermarse antes de dar un discurso, una charla o una exposición.
- Distanciarse de amistades y rehusar conocer gente nueva.
¿Cuándo comienza la fobia social y cuánto dura la enfermedad?
La fobia social usualmente comienza en la niñez o adolescencia, generalmente a partir de los 11 años. Es muy raro que comience después de los 25 años. Su curso acostumbra a ser crónico o continuo y puede durar toda la vida. El inicio temprano del trastorno es particularmente dañino porque es una edad crítica para el desarrollo de habilidades sociales. Este trastorno puede ser hereditario; los parientes de primer grado de los individuos con fobia social parecen tener más probabilidades de sufrir el mismo trastorno (al igual que con otras fobias simples). Se da más frecuentemente en familias emocionalmente frías y distantes, y en familias sobre protectoras. También se cree que puedan existir causas de tipo biológica y psicológica así como otros factores ambientales. Por otro lado, se cree que el origen de la enfermedad se remonta a los inicios de la humanidad, se cree que Adán haya tenido Fobia Social!
Estados de comorbidez
Existe evidencia de que la fobia social conduce a diversos estados secundarios de comorbidez, los más graves de los cuales son depresión profunda, alcoholismo y abuso de drogas, seguidos por agorafobia, trastorno de pánico, de evitación y otros. También es común la ideación de suicidio (la probabilidad de suicidio casi doble que la población general), y trastornos alimentarios. En la mayoría de los casos el afectado puede estar convencido erróneamente de que una de las manifestaciones secundarias (como las recién mencionadas), es el problema principal sin advertir que el problema de fondo es la Fobia Social. Se estima, por ejemplo, que un 30% de la población de alcohólicos padece de Fobia Social.
En promedio las personas que padecen Fobia Social tarda 15 años en consultar por ayuda profesional; una mayoría nunca lo hace. Otros consultan por otros problemas como depresión, crisis de pánico ansiedad, etc., y el cuadro de fondo que es la Fobia Social no es nunca diagnosticado.
Consecuencias de la Fobia Social
Cuando se habla de Fobia Social es necesario hacer justicia y mencionar el grado de sufrimiento que este trastorno produce: es una condición tremendamente dolorosa e incapacitante para quién la padece. Algunos estudios se refieren a esto como “ …causa de difundidos sufrimientos”, o “…provoca un sufrimiento significativo” o “es una enfermedad tan incapacitante como…”. A los fóbicos sociales se les acusa de exagerar sus síntomas y dificultades, pero en realidad no es así. Los sufrimientos y la amplia gama de dificultades en la vida de los afectados son reales y no imaginados.
Los fóbicos sociales tienen más probabilidades que la población general de:
- Ser solteros.
- Ser económicamente dependientes.
- Estar socialmente aislados.
- Tener menos educación.
- Tener pensamientos de suicidio.
- Suicidarse.
- Sufrir trastornos psiquiátricos adicionales.
- Tener un historial de empleo inestable.
- Tener sentimientos de insatisfacción personal.
- Tener mayor consumo de alcohol y drogas.
- Tener mayor incidencia de depresión.
Grado de deterioro o incapacidad
La Fobia Social no es cuestión de blanco o negro. Se puede medir por su grado de generalización, por su grado de somatización (qué tan presentes están los síntomas físicos de la ansiedad), y por el grado de daño real que provoca en la vida de los afectados. Una manera de medir el grado de deterioro que produce (Escala de Incapacidad de Sheehan), es indicando en la escala de cero a diez el grado de incapacidad percibido en las áreas de:
- Trabajo.
- Vida social y actividades de ocio.
- Vida familiar y responsabilidades domésticas.
Finalmente, existen muchas personas que sienten temores y tienen serias dificultades para interactuar con otros, lo cual limita su capacidad de relacionarse socialmente, de formar amistades y les resta felicidad en sus vidas. Sin embargo, para que esto constituya una “Fobia Social”, los temores tienen que ajustarse a la definición anteriormente presentada: deben ser realmente desproporcionados, irracionales y persistentes. Además, debe existir algún grado de deterioro real, debido al trastorno, en la vida de la persona.

Roberto Neumann R.

Grupo de Autoayuda - Viña del Mar - Chile Funcionamos todos los dias jueves a las 7:00 PM

"Fobia Social" Gentileza Dr. Jorge Mahaluf Z.

"Fobia Social" por Paloma Ossandon, artista estudiante de psicología.

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